jueves, 2 de febrero de 2012

Educación para la ciudadanía, de Nuevo en el Ojo de Huracán

Educación para la ciudadanía, de Nuevo en el Ojo de Huracán
Educación para la Ciudadanía ha generado más titulares y, sobre todo, más pasiones que Lengua o Matemáticas. En Castilla-La Mancha inició su andadura en el año 2008 y ahora que parecía aparcada la polémica, regresa de nuevo al centro del huracán. Unos la tildan de materia adoctrinarte, como la Junta de Comunidades o los padres católicos, y otros descubren en ella la fuente de todas las virtudes. Hubo libros de texto que faltaron al respeto a la Iglesia Católica, pero, si bien muchos contenidos se suavizaron, sobre todo los referentes a la vida afectivo-sexual, Educación para la Ciudadanía se ha llevado en su corta vida un inmerecido protagonismo. Para bien o para mal, ha sido la diana de padres, sindicatos y administración.
Hoy, profesores como Jacinto González, catedrático de Geografía e Historia, defienden que esta asignatura es obra de quien la imparte, de ahí que en la provincia la den hasta sacerdotes con una objetividad más que admirable. González reconocía ayer que hubo editoriales más acertadas que otras, pero también aclaraba que la asignatura era inevitable. Europa obligaba a una materia que ayudara a que la tolerancia entrara en unas aulas marcadas por el nuevo fenómeno de la inmigración. En cualquiera de los casos, este docente del Centro de Profesores, ex-director del Instituto número 5, explicó, como analista de la nueva asignatura, que el 50% de sus contenidos debían estar basados en los Derechos Humanos, junto con materias como la participación ciudadana, el conocimiento de las instituciones o la Constitución. En su opinión, ni la actual era tan mala ni la nueva será tan buena. «El nombre de la asignatura da igual; lo importante es la persona que la imparta», decía ayer Jacinto González.
El consejero de Presidencia, Leandro Esteban, por ejemplo, se refería ayer a esta asignatura como «materias puramente doctrinarias». En la misma línea, la Confederación Católica de Padres de Alumnos hablaba tanto de su «eliminación» como del «triunfo para la libertad de los ciudadanos porque supone el fin del adoctrinamiento».

Desde 2008
Las clases empezaron en septiembre de 2008 como materia obligatoria de segundo curso de Educación Secundaria Obligatoria bajo el nombre de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, pero también se impartía en cuarto como Ética y Derechos Humanos y en primero de Bachillerato como Filosofía y Ciudadanía. En un principio no se sabía exactamente ni qué profesores ni cómo debía impartirse, pero finalmente recayó en los profesores de Geografía e Historia o en los de Filosofía.
En aquellos primeros meses el gabinete jurídico de la Consejería de Educación ya había contabilizado 477 objeciones de estudiantes albaceteños, algunos de ellos con edades comprendidas entre los 3 y los 12 años y con más de 16, por lo que no cursaron la asignatura.
Con el paso de los meses, el ruido se fue acallando. Los profesores trataron de ser objetivos y, sobre todo, por miedo a la presión social, de no entrar en polémica. Parecía que el problema si no estaba resuelto, sí se había aparcado. Ahora los profesores temen que después de haberse preparado unos contenidos y una programación, tendrán que volver a empezar.

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